
Los dejo con una entrevista que me hicieron en Madrid en el marco del Congreso Internacional sobre Periodismo para el siglo XXI.

Frente a la información de corte alarmista sobre la intención de sacar de Google las noticias que generen los medios controlador por el gigante de los medios Rupert Murdoch, considero que de alguna manera esa apuesta puede significar un revulsivo para el revuelto mundo del periodismo hoy día.
Y esto lo creo no en términos de negocio en sí, es decir, no creo que el hecho de que se mejoré el periodismo sólo porque busqué obtener un retribución económica que no existía de manera directa a través de las búsquedas de noticias en Google.
Lo trascendente de la apuesta de Murdoch, más allá de lo se piense del personaje, es que apostar por una retribución directa por las noticias que genere su emporio significa que al final tendrá que ofrecer una información que tenga de alguna manera cierta trascendencia como para que los ciudadanos estén dispuestos a pagar por ella.
No hay que ser ingenuos, Murdoch es sobre todo un hombre de negocios. A pesar de esto, o mejor dicho, de la mano de esto, no deja de ser interesante la apuesta. De alguna manera los ciudadanos tendrán un oportunidad de entablar un diálogo con esos medios, es decir, ¿se estará de acuerdo a pagar por la información que provea el grupo News Corporation?
Qué esto sea bueno o malo para el periodismo? No lo sé. También hay que decir que el ámbito del periodismo hoy día no hay certezas. ¿Alguna vez las hubo?

Los medios de comunicación, el periodismo y la política a pesar de tener en principio objetivos diferentes siempre conviven. Son instituciones muy relevantes de toda sociedad. En este hecho radica el casi siempre conflicto que existe entre política y periodismo: intereses diferentes y que a la vez se necesitan para existir.
Ahora bien, la relación se torna aún más complicada cuando los medios a través de sus propios mecanismos intentan hacer política y viceversa, es decir, cuando el ámbito político hace periodismo arropada en dinámicas propias de la política. Y para ser honestos, las fronteras son muy delgadas y las ganancias inmediatas de traspasarlas parecen ser enormes.
Las peleas entre periodismo y política son de antaño y con gran historial de dureza, pero más allá de quién tenga la razón en cada caso, los diversos ejemplos de esta batalla indican que no es buena idea que los políticos den clases de periodismo a los medios (por muy mal que lo hagan los medios) ni que los medios den clases de política a los profesionales del ramo (por muy mal que lo hagan estos, también).
¿Qué hacer entonces? ¿Qué pasa cuando el periodismo se utiliza como una arma política? o ¿cuándo la política se utiliza como herramienta para generar información y llevarla a los ciudadanos con el objeto de apuntalar uno intereses concretos?
Al final, tanto de los dos partes, lo mejor es poner todas las “cartas al descubierto” y que los ciudadanos le crean al que mejor se ha ganado su confianza. Y por cierto, la confianza es una planta que requiere todos los días su ración de agua limpia.
Todos esto viene por la batalla que se empieza a librar en Estados Unidos entre la Casa Blanca y la cadena de noticias Fox. A penas empieza y no sé en que vaya a terminar, si es que termina. Al final cada ciudadano tendrá que valorar quién es más creíble, o en qué asuntos lo son y en cuáles no
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La crisis económica de las revistas semanales es patente, y en un reporte del día 15 de octubre el periódico Le Monde nos lo recuerda. El semanario Business Week será vendido por una cantidad que oscila entre 2 millones y 5 millones de dólares. Esta cantidad, bien vista, no es mucho más que el costo una casa residencial en Estados Unidos. De esa magnitud es la crisis por la que pasan estas publicaciones.
Sin embargo no todo son problemas en el ámbito de las revistas, Y un caso contrario al de Business Week es la revista inglesa The Economist, que no sólo no ha visto reducir sus ingresos por publicidad, si no que en los últimos años ha aumentado su tiraje en papel. ¿Cuáles son las claves de este éxito? Información clara, confiable y precisa para un sector de gente. En pocoas palabras, The Economist, ofrece un cierto tipo de información que una parte de la sociedad requiere y que no puede encontrar en otros medios. Ese es el éxito y ese es el futuro. Y no es una especulación, ya otras publicaciones hacen reportajes sobre el caso de The Economist, como la revista mensual The Atlantic.

Siempre, en todo lugar sostengo que existe una relación directamente proporcional entre democracia y libertad de expresión. La democracia no es solamente elecciones libres, es un cúmulo de elementos que se sostienen unos a otros con el fin de hacer posible la expansión cada día de las libertades de los ciudadanos.El debate por la libertad de expresión en los países democráticos occidentales ha quedado un poco relegado por otros temas que dominan la agenda de la relación entre medios, poder y ciudadanía. Sin embargo de vez en cuando, y con menos intermitencia, algunas sociedades nos recuerdan que la lucha por la libertad de expresión no debe olvidarse.
El pasado 3 de octubre se realizó una manifestación en contra de la censura y por la libertad de expresión en Roma. La sociedad italiana que no encuentra por generaciones la paz con su Estado, se manifestó contra el poder concentrado de ese Estado en la figura de Silvio Berlusconi que se ha apoderado de la nación para integrarla como una empresa más de su circuito. Este hombre ha cerrado el círculo perverso usando a sus medios de comunicación como ariete para lograr el poder, y luego usando el poder para fortalecer sus medios. Ante esta situación, la sociedad italiana y a sus medios independientes del poder del gobierno, tiene un doble reto: luchar por la libertad de expresión y reconstruir a través de los medios los espacios públicos para el debate de todos los italianos. No es fácil, pero siempre las remontadas empiezan por abajo.
Siempre que escucho decir a alguien que con Internet ahora los “periodistas” somos todos, no me queda más que mostrar mis dudas sobre la afirmación. Considero, sin duda que ahora todos podemos aportar información, pero de eso a ser periodistas creo que hay un gran trecho.
Lo anterior más que mostrar una nueva realidad, es consecuencia de un cierto odio, o desconfianza al trabajo de los periodistas. Es como decir que ser periodista no es nada porque todos los pueden ser.
Ahora, más que hablar de la función de los periodistas en la sociedad, quiero recuperar una reflexión sobre Internet. Internet es una herramienta importantísima en la sociedad actual que así como expande muchas posibilidades de comunicación sincera y efectiva entre los ciudadanos, también expande otros elementos menos positivos para la sociedad. Uno de estos elementos lo rescato de un blog de The New York Times que da cuenta de un reportaje que habla de cómo bajo el amparo del “periodismo” en la era Internet se hacen trabajos de investigación que más que pretender dar información útil a los ciudadanos para que pueden tomar decisiones equilibradas en su diario acontecer, lo que hace es cargar de “municiones” ciertas posiciones ideológicas.
Sin duda esto siempre ha existido, pero el tema ahora es si con esta herramienta de puertas abiertas que es Internet, dónde y quién pondrá los límites, o si habrá límites y cómo esto afectará a la labor del periodismo. A mi lo que me preocupa no es tanto que haya grupos que quieran llevar “agua a su molino” sino que este tipo de periodismo lleve a la segmentación de la población de tal manera que nunca sea posible que unos y otros se mezclen y se escuchen. De cierta manera esa es una tarea del periodismo, ser un espacio donde todos los ciudadanos se encuentren.
LAS DIEZ HORRIBLES “VERDADES” SOBRE EL PERIODISMO MODERNO
Creo que durante muchos años se gestó una especie de odio a los medios y sobre todo al trabajo periodístico. Un vistazo a distintas propuestas periodísticas sin duda alimenta ese odio. Aunque todo sea dicho, el buen oficio del periodista también se ha hecho presente. Bueno, en resumen, creo que el hecho de que se haga necesaria una revisión crítica a la tarea del periodismo no significa que la conclusión de esa revisión sea que el periodismo no tienen cabida en nuestras sociedades.

Al revisar el periódico El País en su edición digital me encontré con la sorpresa, para mi fue una sorpresa, de que entre los artículos más vistos del periódico se encuentra el de la Defensora del Lector. De principio, habría que echar las campanas al vuelo, al menos las echaríamos los que estamos interesados en los temas de la Ética y los medios, por saber que a un gran numero de lectores también les interesan estos temas. No sé en qué medida a este éxito haya contribuido que el título del artículo de Milagros Pérez Oliva haya sido “Fotos de sexo: cuando los límites se mueven”. Prometo que para el próximo escrito de la Defensora del lector revisaré de nuevo el periódico y les contaré a dónde llega en el ranking.
Hace ya algún tiempo apareció una información que por su importancia ocupó los titulares de casi todos los medios noticiosos de México. En ella se daba cuenta de un número importante de familiares de políticos que eran beneficiarios de las concesiones de guarderías del IMSS. El escándalo fue mayor aunque de baja permanencia, como suele suceder con los escándalos.
Tiempo después en un artículo de Juan María Alponte con fecha del 31 de julio habla del “escándalo nuestro de cada día” y menciona como la vida de México va, de alguna manera, pasando de escándalo en escándalo sin que se enfoquen las baterías en los problemas que hacen posibles esos escándalos.
A mi la cobertura periodística sobre la “lista con los nombres” de los beneficiarios de las concesiones me pareció parcial, ¿en qué sentido?, en el sentido de que la tardanza en la entrega de la información por parte de las autoridades creó, o al menos así se quiso, la sensación de que algo se escondía, y ese algo que se escondía era que había una línea directa entre política y negocios. Cuando se dieron a conocer los nombres “ya todo cuadro”.
Desde mi punto de vista, hizo falta que el trabajo periodística trascendiera el escándalo, y que no sólo nos ofreciera una información del tipo “junte los puntos, algunos aislados, y saque sus conclusiones, pero recuerde que la suma de política y negocios es igual a corrupción”
No sé, al menos para tener una imagen menos “pixeleada” es decir, deformada, los ciudadanos necesitábamos más información, como saber si hay una verdadera tendencia entre de participación de familiares de políticos en otros negocios que estén relacionados con los cargos públicos, algunas trayectorias de los beneficiarios de las guarderías, para así saber si la relación familiar con los políticos es sólo una coincidencia. Estas sólo por dar unos ejemplos.
Creo que al final, ese trabajo periodístico más extenso hubiera creado las condiciones para saber más allá de los rumores y la maledicencia si, y en qué medida, el tráfico de influencias campea a sus anchas. Tal vez el caso de las guarderías esté lleno de relaciones oscuras entre políticos y negocios, pero esa hipotética verdad se puede esfumar y quedar en nada si sólo se reproduce en el ámbito del escándalo. El escándalo es la negación de los ciudadanos porque los trata como espectadores de un espectáculo, muchas veces un espectáculo macabro.
En anteriores comentarios había puesto sobre la mesa el tema del periodismo, la Ética y las nuevas tecnologías. Sin duda ya existe un debate sobre sí las nuevas tecnologías de la información, entiéndase Internet en su plataforma 2.0, contribuyen o no a construir una información de calidad para los ciudadanos. Yo, en este caso, pienso este debate está trasladando un gran poder al medio en sí, a Internet, y creo que poco se ha visto que lo verdaderamente importa es lo que hace la sociedad, la gente con estos nuevos medios. Sí, Internet ha abierto un abanico de posibilidades enormes, pero al final de cuentas, los contenidos y su utilización siguen dependiendo de personas de carne y hueso.
Bueno, ahora más allá de este comentario inicial, me gustaría trasladar a los lectores una nueva herramienta que ha creado el sitio YouTube para contribuir al periodismo. El sitio se encuentra en www.youtube.com/user/reporterscenter. En este sitio se invita a los ciudadanos a que suban las historias que hayan visto y que les parezca interesante compartir. Se entiende que hablan de historia que sean interesantes desde el punto de vista periodístico. Esta iniciativa es de verdad muy importante, pero aún más trascendentes me parece los videos a los cuales ya se puede accesar y que son algunos breves consejos sobre cómo hacer trabajo periodístico por parte de personalidades del ámbito de la información. Yo aquí veo un elemento que fortifica mi idea de que más allá de la grandeza de la tecnología, que por otro lado es importantísima, lo que está por encima del medio es lo que se hace con ese medio. La gente, para entendernos.
OC.
En el anterior comentario había hablado sobre una un faltante que, desde mi punto de vista, encontraba en el trabajo periodístico en torno de la epidemia de Influenza que estamos viviendo. Ese faltante era los ciudadanos.
Estos días, al revisar los periódicos, me encontré con este reportaje del periódico El País. Más allá de pensar si es un buen o mal reportaje (a mi me pareció aleccionador sobre todo porque me proporcionó información que trasciende las declaraciones oficiales), me quedé pensando en un ejercicio periodístico que se menciona tangencialmente en el reportaje: preguntar. Y sin duda la mejor forma de hacer la pregunta correcta al otro, es hacerse, primero, uno mismo la pregunta.
Tal vez el título de esta entrada suene ilógico, porque la respuesta a la interrogante sería: la gente está nada más y nada menos sufriendo con este virus. Pero la pregunta del título va más en el sentido de que los ciudadanos no tienen presencia en la cobertura periodística sobre esta ya casi pandemia. Me explico:
Las noticias están prácticamente copadas por lo que el “Secretario” dijo, el Gobernador” declaró, el Director General” ha hecho, esa “Institución” decretó. Es decir, la noticia, la información sólo es lo que dicen las instituciones políticas del país. Y cuando se recurre a los ciudadanos es para que contesten preguntas que no aportan información nueva, tan sólo confirman lo obvio: preguntas como ¿Le afectan en la economía la influenza porcina? Al tiempo que las cámaras de televisión muestran a un mesero en un restaurante vacío.
A mí en lo particular me gustaría ver reflejada la participación y la opinión de los ciudadanos en los medios, es decir, en pocas palabras, me gustaría tener información de otros sectores de la sociedad que no sean sólo los relacionados con la política y el gobierno.
No parece justo que el periodismo crea únicamente importante la información que genera el poder político en torno de la influenza porcina. Digo, la sociedad tendrá algo que decir, es más, creo que tienen mucho que decir.Ya van siendo tradición en el mundo del periodismo que la primavera traiga consigo el informe del Pew Reserch Center´s Project For Excellence In Journalism: The State of the News Media. Ahora no voy a escribir sobre los resultados que arroja este documento (impreso consta de más de 700 páginas), si no, más bien, sobre lo que representa para una sociedad este ejercicio de investigación.
Creo que existe la idea, muchas veces mal intencionada, de qué los medios se sienten en el derecho de investigar y hablar de todo, de lo privado y lo público, pero que pocas veces, muy pocas, son capaces de proporcionar información o dejar que otros lo hagan, sobre los propios medios. Esta afirmación, que es en esencia correcta, tiene sus matices. Matices que varían dependiendo del medio y sobre todo del país.
Para mi este estudio representa una constatación de una norma ética, muy importante pero no la única, en el ámbito de los medios: que la gente, los ciudadanos tienen derecho a saber y a saber también sobre la participación y vocación de sus medios de comunicación.
De la misma manera, aunque no sean en ningún sentido lo mismo, que un consumidor de coches, por poner un ejemplo, busca información de la marca y concesionario en donde piensa adquirir un vehículo, así también los ciudadanos merecen, necesitan saber sobre la industria que les proporciona una de las materias primas más importantes para poder ejercer el derecho democrático de elegir y opinar: la información.
Tal vez sea una regla que trasciende al periodismo la de saber “con quién hablo”. Los ciudadanos requieren saber quién es su interlocutor. The State of the News Media 2009 es una herramienta ciudadana para comprender qué y cómo funcionan los medios en Estados Unidos. No es poco cosa, tan es así que pocos estudios hay como este en el mundo de la industria de la información.