
Los medios de comunicación, el periodismo y la política a pesar de tener en principio objetivos diferentes siempre conviven. Son instituciones muy relevantes de toda sociedad. En este hecho radica el casi siempre conflicto que existe entre política y periodismo: intereses diferentes y que a la vez se necesitan para existir.
Ahora bien, la relación se torna aún más complicada cuando los medios a través de sus propios mecanismos intentan hacer política y viceversa, es decir, cuando el ámbito político hace periodismo arropada en dinámicas propias de la política. Y para ser honestos, las fronteras son muy delgadas y las ganancias inmediatas de traspasarlas parecen ser enormes.
Las peleas entre periodismo y política son de antaño y con gran historial de dureza, pero más allá de quién tenga la razón en cada caso, los diversos ejemplos de esta batalla indican que no es buena idea que los políticos den clases de periodismo a los medios (por muy mal que lo hagan los medios) ni que los medios den clases de política a los profesionales del ramo (por muy mal que lo hagan estos, también).
¿Qué hacer entonces? ¿Qué pasa cuando el periodismo se utiliza como una arma política? o ¿cuándo la política se utiliza como herramienta para generar información y llevarla a los ciudadanos con el objeto de apuntalar uno intereses concretos?
Al final, tanto de los dos partes, lo mejor es poner todas las “cartas al descubierto” y que los ciudadanos le crean al que mejor se ha ganado su confianza. Y por cierto, la confianza es una planta que requiere todos los días su ración de agua limpia.
Todos esto viene por la batalla que se empieza a librar en Estados Unidos entre la Casa Blanca y la cadena de noticias Fox. A penas empieza y no sé en que vaya a terminar, si es que termina. Al final cada ciudadano tendrá que valorar quién es más creíble, o en qué asuntos lo son y en cuáles no
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1 comentario:
Por desgracia, la política en ocasiones es usaba como un arma para perjudicar a un gobierno o una entidad. Y en otras ocasiones se velan rencillas personales con la política.
Ahora bien, me parece muy interesante que El País mencione que Karl Rove es comentarista para Fox. Rove, el mismo que impulsó la guerra contra Iraq y el que tenía discursos fundamentalistas. Rove el que trataba de justificar lo injustificable y al que destituyeron porque revistas como Vanity Fair le pusieron zancadilla tras zancadilla. Rove, uno de los máximos exponentes de la derecha n EU.
Quizá el problema con Obama sea menos complicado de lo que parece.
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