martes, 27 de octubre de 2009

LOS MEDIOS Y LA POLÍTICA


Los medios de comunicación, el periodismo y la política a pesar de tener en principio objetivos diferentes siempre conviven. Son instituciones muy relevantes de toda sociedad. En este hecho radica el casi siempre conflicto que existe entre política y periodismo: intereses diferentes y que a la vez se necesitan para existir.

Ahora bien, la relación se torna aún más complicada cuando los medios a través de sus propios mecanismos intentan hacer política y viceversa, es decir, cuando el ámbito político hace periodismo arropada en dinámicas propias de la política. Y para ser honestos, las fronteras son muy delgadas y las ganancias inmediatas de traspasarlas parecen ser enormes.

Las peleas entre periodismo y política son de antaño y con gran historial de dureza, pero más allá de quién tenga la razón en cada caso, los diversos ejemplos de esta batalla indican que no es buena idea que los políticos den clases de periodismo a los medios (por muy mal que lo hagan los medios) ni que los medios den clases de política a los profesionales del ramo (por muy mal que lo hagan estos, también).

¿Qué hacer entonces? ¿Qué pasa cuando el periodismo se utiliza como una arma política? o ¿cuándo la política se utiliza como herramienta para generar información y llevarla a los ciudadanos con el objeto de apuntalar uno intereses concretos?

Al final, tanto de los dos partes, lo mejor es poner todas las “cartas al descubierto” y que los ciudadanos le crean al que mejor se ha ganado su confianza. Y por cierto, la confianza es una planta que requiere todos los días su ración de agua limpia.

Todos esto viene por la batalla que se empieza a librar en Estados Unidos entre la Casa Blanca y la cadena de noticias Fox. A penas empieza y no sé en que vaya a terminar, si es que termina. Al final cada ciudadano tendrá que valorar quién es más creíble, o en qué asuntos lo son y en cuáles no

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domingo, 18 de octubre de 2009

DEFENSORES DE LOS LECTORES Y FUTURO DEL PERIODISMO

Por largo tiempo me he dado cuenta que la figura del Defensor del Lector, o de la Audiencia, o los diversos nombres que tiene esta figura, se le cita con bastante regularidad, aunque la mayoría de la veces no se tiene una idea certera de cómo funciona, ni para qué sirve en concreto. Al respecto falta mucho pedagogía en los medios de comunicación.

Ahora bien, quiero comentar sobre el reciente artículo de la Defensora del Lector de el periódico El País.  Hace tiempo que no leía un artículo de un defensor de los lectores que trascendiera el hecho de un  recuento de problemas y recomendaciones concretas, y este artículo si lo hace. Considero que la función del esa oficina debe contribuir al debate social sobre la función del periodismo y, claro, sobre la mejor manera para cumplir esa función. Y ahora el artículo de Milagros Pérez nos hace pensar sobre la relación entre políticos y periodistas. Lo que dice no es asunto menor, sobre todo porque traslada a los periodistas su cuota importante de responsabilidad por la forma en que se están acercando a cubrir la información más que de la política de los políticos.

La pregunta latente es ¿en qué medida el periodismo está cumpliendo la tarea de llevar información que sirva a los ciudadanos y no meramente información que trasladan los políticos.  Hoy día este tema me parece esencial para el futuro del periodismo.


sábado, 17 de octubre de 2009

THE ECONOMIST Y EL FUTURO DE LAS REVISTAS EN PAPEL


La crisis económica de las revistas semanales es patente, y en un reporte del día 15 de octubre el periódico Le Monde nos lo recuerda.  El semanario Business Week será vendido por una cantidad que oscila entre 2 millones y 5 millones de dólares. Esta cantidad, bien vista, no es mucho más que el costo una casa residencial en Estados Unidos. De esa magnitud es la crisis por la que pasan estas publicaciones.

Sin embargo no todo son problemas en el ámbito de las revistas, Y un caso contrario al de Business Week es la revista inglesa The Economist, que no sólo no ha visto reducir sus ingresos por publicidad, si no que en los últimos años ha aumentado su tiraje en papel.  ¿Cuáles son las claves de este éxito? Información clara, confiable y precisa para un sector de gente. En pocoas palabras, The Economist, ofrece un cierto tipo de información que una parte de la sociedad requiere y que no puede encontrar en otros medios.   Ese es el éxito y ese es el futuro. Y no es una especulación, ya otras publicaciones hacen reportajes sobre el caso de The Economist, como la revista mensual The Atlantic.



martes, 6 de octubre de 2009

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN LAS SOCIEDADES DEMOCRÁTICAS MODERNAS: ¿AMENAZADA?

Siempre, en todo lugar sostengo que existe una relación directamente proporcional entre democracia y libertad de expresión. La democracia no es solamente elecciones libres, es un cúmulo de elementos que se sostienen unos a otros con el fin de hacer posible la expansión cada día de las libertades de los ciudadanos.

El debate por la libertad de expresión en los países democráticos occidentales ha quedado un poco relegado por otros temas que dominan la agenda de la relación entre medios, poder y ciudadanía. Sin embargo de vez en cuando, y con menos intermitencia, algunas sociedades nos recuerdan que la lucha por la libertad de expresión no debe olvidarse.

El pasado 3 de octubre se realizó una manifestación en contra de la censura y por la libertad de expresión en Roma. La sociedad italiana que no encuentra por generaciones la paz con su Estado, se manifestó contra el poder concentrado de ese Estado en la figura de Silvio Berlusconi que se ha apoderado de la nación para integrarla como una empresa más de su circuito.  Este hombre ha cerrado el círculo perverso usando a sus medios de comunicación como ariete para lograr el poder, y luego usando el poder para fortalecer sus medios.  Ante esta situación,  la sociedad italiana y a sus medios independientes del poder del gobierno, tiene un doble reto: luchar por la libertad de expresión y reconstruir a través de los medios los espacios públicos para el debate de todos los italianos. No es fácil, pero siempre las remontadas empiezan por abajo.