viernes, 10 de octubre de 2008

UNA FILTRACIÓN POR EL AMOR ...¿AL PERIODISMO?

Hace día veía un capítulo de la temporada 3 de The Wire, una sería de HBO. En ese capítulo aparecía un Concejal de la ciudad de Baltimore (ciudad donde se filma y ambienta esta serie de televisión) filtrando una noticia a un periodista con el objetivo, el Concejal, de obtener ventajas en el juego político. Ese Concejal intenta postularse a Alcalde de la ciudad. Inmediatamente me vino a la cabeza la pregunta de cuál es el valor de las filtraciones para el periodismo y para los ciudadanos.

En estos tiempos donde la información “vuela”, se puede entender la “buena fortuna” que para un periodista significa contar con la exclusiva. Sin embargo, creo que en necesario, antes de trasladar a la gente la información proveniente de la filtración, hacerse al menos dos preguntas. La primera es: ¿trasladar esa información es realmente de utilidad para los ciudadanos? Y la segunda: ¿esta filtración es el final o el principio de un trabajo periodístico?, es decir, ¿esta primera información se puede convertir el origen de un buen trabajo de investigación para un periodista? Al final, la decisión de publicar será del periodista, pero creo que vale la pena que siempre esta conciente de quién es el que gana más con una filtración, si el filtrador, el periodista o los ciudadanos.

OC

3 comentarios:

Ari Carrillo dijo...

Una reflexión acerca de la democracia y la música clásica.

Platicaba hoy con un compañero acerca de su tesis, es una propuesta de difusión de la música clásica. Y me comentaba que a la conclusión que había llegado es que se trata de un problema de educación básica, no existe una sensibilización artística (por más snob que se pueda escuchar el término.
En una sociedad que se jacte de democrática, la música clásica no debería estar sólo a una élite privilegiada.

Anónimo dijo...

Los efectos de las filtraciones sólo se notan a largo plazo. Creo yo que una vez soltada aquella información que proponga un cambio en el orden de las cosas, se crea un vendaval de reacciones cuyo cause puede tomar cualquier vertiente.
Sin saber realmente qué tanto puede lograr aquel que filtra la información (quien sin duda, tiene más que perder), su mayor satisfacción podría radicar en qué tanto trasciende su aportación.
En algunos casos como en "The Insider", los verdaderos beneficiados resultaron los consumidores del tabaco "tocado".
En el caso Watergate, los beneficiados reales fueron los medios de comunicación (en específico, el Washington Post).
A fin de cuentas, los informantes permanecen anónimos, en la sombra y en la espera de que su esfuerzo sirva de algo...
Creo que ya me hice pelotas con tanto teorizar, sólo me gustaría que llegue alguien presentando semejante información que obligue a nuestro presidente a claudicar de su puesto. Cosa que no pasaría en este país pues ningún medio difundiría tal información, al informante se le asesinaría o compraría (el primer caso es mucho más común)y nuestra clase política resulta capáz de un cinismo que en pocos lugares se le encuentra símil.

Lourdes Alanis dijo...

Considero que las filtraciones tienen auge dentro del periodismo, porque detrás de éstas existen diversos intereses que le soportan, tanto del filtrador como del periodista que saca a la luz pública determinada información.Al hablar de este tema , mi mente se trasladó inmediatamente a lo sucedido con el caso de Mario Marín, mejor conocido como el "Gober precioso", la filtración de la llamada que éste sostuvo con Kamel Nacif dió a conocer el abuso de poder ejercido por el Gobernador de Puebla así como el nexo que sostenía no sólo con el "Rey de la mezclilla", sino con la pederastia, hecho del cual se había ocupado la periodista Lydia Cacho y a quién dicho Gobernador se encargó de llevar no sólo al reclusorio, sino con la que se ensañó de una forma brutal atentando contra la integridad de la misma. Dicha información desató gran polémica y se convirtió en la nota central de los medios de comunicación durante varias semanas.Si bien es cierto que de algún modo dicha llamada proporcionaba a los ciudadanos algo útil, en aras de que descubrieron la forma de actuar corrupta de quien ejercía y sigue ejerciendo un cargo público, también lo es que la impunidad reinó y una vez más se reafirmó la noción de que los poderosos son intocables y los ciudadanos no tienen gran poder de decisión como para exigir cartas sobre el asunto.
La mayoría de las veces los periodistas caen en la tentación de publicar cierta información teniendo como motor el ganar prestigio o ganancias monetarias, incluso por encima de su vocación que implica el comprometerse con su labor social en relación a los ciudadanos.
El juego de la filtración seguirá presente, porque finalmente en el periodismo el escándalo es lo que vende. Tal vez me extendí mucho, pero por último ,cabe decir que el periodista antes de publicar cualquier información debe apegarse a su eje ético y discernir si aquello a publicar es digno o no, en cuanto a su aportación informativa con y para los ciudadanos.